¿Te gusta planificar y tener todo bajo control? ¡Olvídalo!

Si eres de esas personas a las que les gusta planificar y tener todo bajo control o a la que las cosas siempre le salgan a su manera, es probable que la situación actual te estrese más que a otros.

La crisis actual que estamos pasando, como toda crisis, implica respuestas esperables ante situaciones inesperadas. Probablemente nada de lo que te pase pueda considerarse  como algo fuera de lo “normal”, aun si a tí nunca te había pasado antes. El virus ha puesto en jaque a todo el planeta. Son momentos de cambios vertiginosos y constantes así que los esquemas que tenías antes, no te serán útiles. ¿Vas a seguir tal cual? ¿Vas a querer planificar, controlar, organizar todo y a todos?

Querer tener todo bajo control solo te va a hacer pasar peor esta crisis

Querer tener todo bajo control solo te va a hacer pasar peor esta crisis

Si quieres pasarla mejor, ¡es hora de moverte de ese lugar!

Es normal que sientas ansiedad, enojo, angustia, miedo, tristeza, frustración. No creas que porque te pasa esto estás enferma. Es una reacción esperable en estos tiempos. Siempre y cuando, los niveles no sobrepasen lo que puedas soportar. Tú eres la única que puede definirlo. No hay estándares con los cuales compararte. Y recuerda que no hace falta que intentes hacerte la heroína y soportes de más. 

Una vez que puedas identificar lo que te está pasando, ten en cuenta que ponerlo en palabras es de suma importancia. No alcanza con que solamente lo pienses. Decírselo a otro, escucharte decirlo, produce un alivio totalmente distinto. 

Si no lo puedes elaborar sola o con las personas que tienes cerca, físicamente en tu casa, o con amigos y familiares con quienes puedas hablar de manera remota, contacta a un profesional. Llamar a un psicólogo para que pueda ayudarte, orientarte, y acompañarte en este momento no quiere decir que estés loca. Sácate esos prejuicios de encima. Tal vez unas consultas te alivien mucho. 

Es imposible tratar de controlar todo. Photo Credit Cathryn Lavery-Unsplash

Es imposible tratar de controlar todo. Photo Credit Cathryn Lavery-Unsplash

Cómo dejar de querer tener todo bajo control

Piensa friamente cuánto de lo que tienes a tu alrededor puedes controlar en este momento.

Exacto, la respuesta es prácticamente cero. No depende de tí el curso de la pandemia, no depende de tí cuánto durará la cuarentena, ni de qué modo se irán restableciendo las actividades. Hay una larga lista de lo que NO puedes controlar.

Ahora piensa en lo que SÍ está a tu alcance controlar y decidir

  • No salir de tu casa
  • Mantener las medidas de distanciamiento social e higiene
  • Qué vas a hacer hoy
  • A quién puedes llamar para saber cómo está
  • Qué vas a comer
  • Decisiones respecto a tu trabajo a corto plazo
  • Cómo tratas a las personas con las que convives y con las que tienes comunicación remota
  • Cómo te comportas en redes sociales
  • Cuánto te expones a las noticias que te bombardean 24 horas por todos los medios

Como ves, son todas decisiones que están en tus manos y que privilegian al momento presente.

Es necesario que sueltes esa necesidad de controlar y predecir todo, de planificar hasta el último detalle. Seguir intentándolo como hacías antes, no hará más que ponerte más ansiosa y/o angustiarte. No te llevará a ningún lado.

Estoy escuchando estos días a mucha gente que era así y se ha sorprendido gratamente cuando pudieron relajar los controles.

Descubrimientos de gente que relajó los controles

  • Se han encontrado con actividades que antes nunca habían hecho, entre ellas descansar.
  • Se han visto haciendo tareas domésticas y disfrutarlas.
  • Se han sentido más cerca de la familia con la que conviven.
  • Han encontrado tiempo de calidad para pasar con sus convivientes o por teléfono con otros.
  • Han puesto el celular en cuarentena mirándolo sólo unas veces por día, para estar presentes en el momento y no con la cabeza en otra parte.
  • Han recibido llamados inesperados que los han puesto felices.
  • Han empezado a practicar la solidaridad con gente a la que nunca habían hablado.
  • Se han vuelto a ver por la computadora o celular con amigos que estaban olvidados, en otros países, o con quienes raramente estaban en contacto.
  • Se han consolidado lazos más fuertes con gente del trabajo, iglesias, clubes u otras actividades. Por ejemplo, han creado grupos con las mamás del colegio de sus hijos con quienes comparten datos para hacer el homeschooling.
  • Se han capacitado en herramientas tecnológicas para estar comunicadas.
  • Se han capacitado en otras áreas que descubrieron que eran interesantes.

    Quieres tener todo bajo control. Photo Credit- Jeshoots- Unsplash

    Quieres tener todo bajo control. Photo Credit- Jeshoots- Unsplash

Algunas causas de querer tener todo bajo control

1Evitar sentirte vulnerable

Uno de los principales motivos por los cuales la gente tiende a querer ejercer control total sobre su entorno es evitar sentirse vulnerables. Y suponer que esa vulnerabilidad te hace ver como un fracaso, o no ser confiable, de fallar en lo que te propones. En este momento debes tener claro que lo mejor es admitir que es imposible garantizar ningún tipo de resultados. Eso implica que ni siquiera te los puedes garantizar a ti misma.

2No delegar

Tal vez parte de la dificultad sea que te cueste delegar o quieras hacer todo sola. Si ese es el caso, prueba de ir delegando pequeñas tareas día a día. Desde delegar tareas domésticas a tu familia, hasta algunas tareas laborales a tus colaboradores o empleados. Empieza de a poco. Deja que tu pareja o alguno de tus hijos decida el menú de esta semana. 

3Tratar de planificar a largo plazo

No trates de predecir la multiplicidad de escenarios posibles. Planifica sólo lo que harás en el día y cuanto mucho, dos días hacia adelante. 

4Estar acelerada

Tomate con calma y con tiempo las cosas. En muchos casos, este aislamiento está generando más trabajo ahora que antes. Pero es importante que no dejes que tus tiempos se avasallen. Te propongo que te tomes 15 minutos en la mitad de tu día para tirarte en el suelo y relajarte con música que te guste o alguna meditación guiada. 

5Trabajar de más

Puede que pienses que si lo intentas más duramente, si trabajas más, finalmente lograrás tener todo bajo control en este momento de incertidumbre. Lamento informarte que por más arduo que trabajes, es imposible controlar nada. Lo que no depende de tí, no lo podrás definir. Sólo lograrás agotarte y terminar con burnout. No dejes de tomarte tus breaks para el almuerzo. Aunque sigas en tu casa, cámbiate de lugar para sentir que has hecho un corte. A veces esos cortes te permiten ver con mayor claridad y puedas aceptar lo imposible de lo que te estás planteando. 

6Encapricharte con tus esquemas

Habla con otras personas que estén en posiciones semejantes a la tuya para ver cómo están resolviendo ellos sus problemas de planificación. Aunque no sean de tu misma empresa. Verás que lo que te ocurre a tí es lo que les pasa a todos. Compartir con colegas sus experiencias, hará que te sientas más cómoda con poder renunciar a los esquemas fijos.

Tener todo bajo control es imposible. Photo Credit- Bruce Christianson- Unsplash

Tener todo bajo control es imposible. Photo Credit- Bruce Christianson- Unsplash

Piensa tú en qué puedes cambiar en este momento de cambio. Es una oportunidad única para dejarte sorprender. Verás que la sorpresa puede ser muy agradable. Es como cuando te recuestas en una colchoneta inflable en la piscina o en el mar. Cierras los ojos y te dejas llevar un poco por el viento o por la corriente y las olas. De pronto abres los ojos y te encuentras en otro lugar. 

Es indispensable soltar esos viejos patrones de control, de autosuficiencia, de aceleración. Si no lo haces, aumentará tu ansiedad y terminarás sintiéndote impotente o peor aún, enferma.  

Si hay algo que este virus nos está dejando como aprendizaje, es la posibilidad de ser más humanos. Y eso implica, en este caso, dejar lugar para el azar y la incertidumbre. Sólo las máquinas son aparatos perfectamente seteados. A nosotros nos atraviesa la sorpresa a cada paso. Es hora de amigarte con ella.

 

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  1. […] que hay una nueva “normalidad”. Ponerse más exigentes que antes, o mantener el mismo nivel de exigencia como si no estuviera pasando nada, es desconocer la situación general y las particularidades. […]

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