El trabajo remoto y las relaciones humanas

Hoy en día, muchas empresas tienen como modalidad o como beneficio, el trabajo remoto también conocido como home office. Y si bien ofrece numerosas ventajas -e incluso en ocasiones es la única forma en que opera la compañía- es importante que sepas cómo afecta las relaciones humanas.

Zygmunt Bauman, sociólogo, filósofo y ensayista polaco-británico, define a las relaciones humanas en esta época como “relaciones líquidas”. Son relaciones con una volatilidad que las hace propensas a desarmarse constantemente, poco estables y poco duraderas. Bueno, las relaciones virtuales son aún más frágiles.

Hoy te propongo que revisemos los beneficios y las dificultades que presenta el trabajo remoto para que luego exploremos algunas soluciones. 

Beneficios del trabajo remoto

Según algunos estudios, dentro de los beneficios de telecommuting, home office o trabajo remoto, se encuentran:

  • Economía de recursos 
  • Posibilidad de contratación en cualquier parte del mundo, pudiendo elegir a las personas más calificadas
  • Empleados más felices que son más eficientes 

Pero también tenemos algunos problemas que se han generado o se pueden generar a partir de estas posibilidades que nos da la tecnología. 

Riesgos del trabajo remoto

1Dificultad de conformar equipos

En una empresa la conformación de equipos de personas sólidos es fundamental. El sentirse “parte de” puede hacer la diferencia para que una agrupación de gente sea un equipo y funcione como tal. Eso es muy difícil de conseguir cuando las personas no se ven y no comparten tiempo presencial. Compartir tiempo presencial no es lo mismo que participar en una videoconferencia o trabajar online con alguien que quizás esté en la otra punta del planeta. Compartir tiempo es también compartir todo eso que pasa mientras pasa otra cosa. Por ejemplo, compartir un café mientras trabajamos, esas pequeñas charlas de ascensor mantenidas mientras estamos embarcados en un proyecto laboral, u ofrecer un muffin que hice para el cumpleaños de mi hija. 

Si el empleo sólo permite tomarse un día de home office, es probable que varios asociados estén ausentes distintos días, lo que hace que nunca estén todos en la oficina al mismo tiempo. En consecuencia, nuevamente se ve dificultada la conformación sólida del equipo. 

2Comunicación

La comunicación humana es siempre fuente de malentendidos, aun cuando es presencial. Cuando no es presencial, se potencian más aún las posibilidades de interpretar las cosas con el filtro personal de cada uno. Sabemos que la contextualización de un enunciado dicho oralmente, es tan importante como el enunciado en sí mismo.  Al no disponer de ese contexto, se disparan las suposiciones de lo que creo que me quiso decir, lo que entiendo que dijo. Si encima, estamos tratando con colegas de otra cultura la cosa se complica más. Por ejemplo: Lo que en una cultura es un chiste, en otra puede ser una ofensa. 

Incluso no compartir la misma lengua materna, y quizás estar utilizando un lenguaje en común como el inglés, aumenta más los riesgos.

Todo esto empeora cuando la comunicación es a través de mensajes escritos donde el “tono” que se le da a la conversación oral no puede ser transmitido aun cuando a veces lo intentemos por medio de elementos como mayúsculas o emojis. Y si bien la presencia no es garantía de que las personas se comuniquen entre sí y se integren, claramente contribuye mucho para ello. 

3Desdibujamiento de los objetivos laborales 

Si bien éste tópico no es inherente al trabajo remoto, nuevamente la distancia lo potencia. La dispersión espacio-temporal de los contribuidores, quienes trabajan según sus propios tiempos o husos horarios en sus respectivas casas/países, suele tener como consecuencia que se pierde la sensación de unidad y objetivo común. 

Trabajo remoto.Foto Credit: Andrew Neel -Unsplash

Trabajo remoto.Foto Credit: Andrew Neel -Unsplash

9 ideas para que encuentres soluciones a tu medida 

Si tienes un equipo a tu cargo, te vamos a dar algunas ideas para combatir estos riesgos.

1Pon reuniones presenciales con cierta frecuencia. Dependiendo de si tus empleados viven en la misma ciudad, puedes hacer una reunión semanal, quincenal o mensual. Si están en distintas ciudades o países, por supuesto que los encuentros presenciales deberán ser con una frecuencia menor. Pero no dejes de encontrar oportunidades para que se encuentre todo el equipo. Tal vez con motivo de alguna conferencia anual a la que todos asistan. Lo que puede parecer un gasto para la empresa, redundará en un beneficio a lo largo del tiempo. 

Alternar días de trabajo remoto con encuentros en persona ayuda a maximizar los beneficios. Foto Credit: Campaign Creators -Unsplash

Alternar días de trabajo remoto con encuentros en persona ayuda a maximizar los beneficios. Foto Credit: Campaign Creators -Unsplash

Podríamos decir que estas reuniones son imprescindibles y el pilar fundamental de una compañía. Hasta tanto puedas coordinar reuniones presenciales, haz reuniones virtuales aunque sean cortas para “verse las caras”. Es un modo de saber que hay alguien de carne y hueso del otro lado de la computadora. Asegúrate de que tus asociados sientan tu presencia y que cuentan contigo para lo que necesiten. Sigue sus pasos de cerca de manera que se sientan acompañados, no perseguidos. Martin Feldsztejn, Senior Android Developer en una empresa multinacional, quien tiene un equipo de 6 personas a su cargo situados en distintos países, dice: “En mi equipo fomento la comunicación. Es la clave para estar informado respecto a qué está haciendo cada uno. Tenemos reuniones de equipo diarias donde cada uno reporta su status. Con esta información genero un reporte que me permite llevar un control. De esta manera salen a la luz bloqueos, detenciones y también soluciones.” 

Es muy importante que también les preguntes por sus temas personales cuidando de no ser invasiva, pero mostrándoles tu interés. 

2 Define bien los objetivos del trabajo, refuérzalos con cierta frecuencia dándoles feedback de cómo van individual y grupalmente con respecto a los mismos. Pon objetivos de corto, mediano y largo plazo para que vayan acercándose sin perder el foco. Alguno de éstos objetivos debería incluir el aspecto social del grupo.

3Evita mandar mensajes, mails, o hacer llamados fuera de un horario razonable de trabajo. Si tú comienzas a hacerlo, lo más probable es que se instale esa modalidad y la gente piense que es lo que tú o la empresa prefiere. Debes ser clara en la forma en que quieres manejar y que se manejen las comunicaciones en tu equipo, preservando tiempos laborales y personales con el mismo cuidado.

4 Evalúa capacidades comunicativas antes de contratar. Cuando tomes colaboradores remotos en tu empresa, es importante que entre las habilidades que requiera el puesto, evalúes la capacidad de comprensión de lectura y de transmisión clara de ideas. Si detectas que hay quienes tienen dificultad en este frente, capacítalos para evitar problemas a futuro. 

5Organiza eventos sociales, del tipo de after office o cocktails, días de campo o cenas. Organiza un almuerzo (de trabajo o no) dentro del horario laboral para asegurarte que todos puedan concurrir. Es preferible perder un día de trabajo pero fomentar los vínculos.

6“Bloquea” un día a la semana en el que no se puedan tomar el día de trabajo desde la casa, para asegurarte que se encuentren todos en la oficina.

7Proponles un juego: Después de un conference call, envíales un cuestionario secreto a cada uno con preguntas tales como: “¿Qué color de vestido tenía puesto X?”, “¿Qué se veía detrás de Y?”, “¿Cuántas personas de la conference call usaban anteojos?”. Este tipo de preguntas los harán estar atentos a lo que está ocurriendo durante la reunión virtual. Por supuesto tiene un tono lúdico y así debe ser planteado. Haz un sistema de puntaje para elegir al ganador de más respuestas correctas. Puedes también armar un cuestionario más serio. En este caso es importante tener en cuenta si hubo situaciones que pudieron dar lugar a malos entendidos. Preguntas del tipo: “¿Qué entendiste cuando X dijo “…..”?”, “¿Qué te pareció esta reunión?”, “¿Cómo sentiste el clima de trabajo?”, “¿Qué dudas te han quedado en relación a tus compañeros/superiores/subalternos?”, “¿Hubo algún comentario que te haya hecho sentir incómodo? ¿Cuál?”. Es importante que se genere un clima de confianza para que la gente pueda responder honestamente sin sentir que compromete a otros, pero permitiendo que esas suposiciones salgan a la luz y puedan ser aclaradas. Otra opción es hacerles escribir características de sus compañeros: por ejemplo, tres virtudes de una persona, y un rasgo a mejorar. La posibilidad de dar y dar y recibir feedback los hará percibir a sus compañeros y estar abiertos a recibir sus consejos.

8Prepara el juego del “amigo invisible” entre los compañeros. Eso hará que estén atentos unos a otros, tratando de averiguar intereses de mi amigo invisible, adivinar quién es, intercambiar pequeños regalos y sorpresas.

9Planifica un día de juegos. Hay empresas que se ocupan de este tipo de actividades integradoras. 

Estas son formas de hacer que tus empleados se relacionen con otros sin que “relacionarse” sea un fin explícito. Lo lúdico siempre promueve más fácilmente los vínculos. Promover y cuidar los lazos personales, ayudar a quienes les cuesta más establecerlos, estar atenta a esos pequeños detalles, son puntos que debes tener en cuenta.

La tecnología nos permite hoy este tipo de modalidad de trabajo remoto. Pero no tenemos que perder de vista la dimensión humana que es irremplazable por la tecnología. Y los humanos nos constituimos en los vínculos. Para que el home office funcione de manera efectiva, debes fomentar los lazos. Por eso, tú, como responsable de un equipo, debes estar advertida de estas dificultades para combatirlas y sacar el mayor provecho de este beneficio.

Entérate cómo integrar el networking a tu día laboral.
Puedes probar el juego del amigo invisible. Foto Credit: Plush Design Studio- Unsplash

Puedes probar el juego del amigo invisible. Foto Credit: Plush Design Studio- Unsplash

Juego del amigo invisible

Se ponen los nombres de todos los participantes en papelitos plegados. Cada uno saca un nombre sin mostrarlo. Si te sale el tuyo deberás volverlo a guardar y cambiarlo por otro. Ese será tu amigo invisible. Deberás dejarle regalos sorpresa, enviar mensajes, o lo que se te ocurra, sin que descubran que eres tú. Se puede poner un período de tiempo para jugar. Concluido el mismo, cada uno debe decir sí adivinó quién es su amigo invisible. La idea es dejar pequeños regalos como chocolates, flores, cartas. Lo que importa no es el valor económico del regalo sino la originalidad, perspicacia, y discreción para permanecer anónimo por el tiempo que dure el juego. Y por otro lado, saber los gustos e intereses de la persona que te tocó para personalizar esos regalos.

 

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